Trascender la economía, al menos en su forma cooptada y enajenada por el capital, parece ser la gran incógnita y una de tantas vías de cambio social. No se trata de «abolir» la economía, sino agotar los límites en los que el liberalismo la ha situado, y buscar más allá, en esos patrones de interacción social que la desbordan (aunque la incluyen) y propician una transformación real de la sociedad.
Hoy es necesario preguntarse los propios límites de la economía, como proceso de prácticas e interacciones en la realidad objetiva, como sistema de conocimientos, como forma de la conciencia social. La sociedad, el proceso civilizatorio post capitalista tendrá que poner estas cuestiones en su agenda. El desplazamiento de «lo económico», como único componente de la centralidad humana es un tema en el debate de los movimientos emancipatorios.
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